A la hora de
analizar la final de la NBA antes de su comienzo, la mayoría de columnistas
coincidían en lo mismo. Oklahoma es un equipo que juega como tal, en el que en
cada partido por lo menos cinco jugadores son un gran activo para ellos. Por
otro lado, Miami centra su baloncesto única y exclusivamente en el acierto de
Lebron James y Dwyane Wade.
Anoche fue
todo lo contrario. Durant sumo 28 puntos y Westbrook 43, es decir, entre ambos
obtuvieron 75 de los 98 tantos de su equipo. Miami sí fue un equipo, y por eso
ganó, y por ello están a sólo un paso de ganar el anillo. Lebron, como casi
siempre, fue el mejor de los Heat, Wade y Bosh estuvieron a un nivel alto
durante todo el encuentro. Aunque fue Mario Chalmers el que decantó la balanza
a favor del conjunto de Florida en el último minuto del partido. Además,
Battier y Haslem, aportaron su granito de arena. En Oklahoma, nada de Harden,
Fisher o Ibaka, y así es muy complicado ganar.
En honor a la
verdad hay que decir que Miami ha ganado infinidad de partidos este año con la
única aportación importante de sus dos estrellas. Pero en los Play-off ganan
los equipos y no los jugadores. Por ello los Celtics estuvieron muy cerca de
colarse en la gran final, porque en el equipo verde suman todos. Y sin ir más
lejos, Oklahoma derrotó a San Antonio gracias a un brillante juego colectivo.
A lo largo de
toda la temporada se ha visto como los Thunder han ganado muchos partidos
igualados en los últimos minutos, mientras que a Miami se le achacaba
(especialmente a Lebron) la incapacidad para resolver este tipo de encuentro.
Pues bien, estas finales están cambiando todo. Los Heat disputan el último
cuarto de cada batalla con una tranquilidad pasmosa y Oklahoma comete errores infantiles que terminan
de decantar la balanza (véase la falta de Westbrook esta noche o el fallo de
Durant en el tercer partido a falta de 12 segundos).
En definitiva,
Oklahoma fue y está siendo Miami durante estos cuatro enfrentamientos. La
historia dice que jamás se ha remontado un 3-1 en contra, pero si los Thunder
recuperan su seña de identidad pueden lograrlo, para ello necesitan más de sus
actores secundarios. Porque Russell Westbrook no volverá a meter 43 puntos este
año.
Por: Daniel
Rubio Torres.
